Por: Juanita
León
lasillavacia.com,
enero 28 de 2013
Desde que se confirmó
que el expresidente comenzaría una gira por todo el país haciendo campaña
política para el 2014, entre funcionarios de Casa de Nariño y senadores amigos
se han comenzado a socializar varias ideas sobre una reforma política que pueda
salir antes de las elecciones. Más allá de cómo se presente, es una reforma con
un objetivo único: frenar las aspiraciones de Uribe.
Casi sin excepción,
cada elección legislativa va a acompañada previamente de un ajuste de las
reglas de juego hecho a la medida de los intereses de la coalición mayoritaria.
El año pasado parecía que en esto el gobierno de Santos iba a ser la excepción pues se terminó sin que
hubiera prosperado ningún intento de cambiar la Constitución en ese sentido.
Sin embargo, no acaban de anunciar las intenciones del expresidente
de competir en las urnas con las listas de la Unidad Nacional, cuando se
comenzaron a mover las iniciativas de reforma política.
El próximo martes,
habrá una reunión del Gobierno con la Unidad Nacional para discutir las
iniciativas. "Desde el Gobierno no se ha redactado un solo artículo de una
reforma política", dijo el ministro del Interior Fernando Carrilloa La Silla.
"Todas son propuestas de congresistas y por eso el martes vamos a
reunirnos para ver por dónde van los consensos. En lo que sí estamos trabajando
es en sacar la mesa de garantías electorales".
La Silla habló con
cuatro senadores de diferentes partidos y ellos dicen que las ideas vienen es
desde Casa de Nariño. Más allá del origen de estas propuestas, entre las ideas
que se han barajado hay cuatro grandes. Una, que mencionó la revista
Semana, es revivir la ‘ley Chupeta’, que consiste en que los congresistas puedan
ser a la vez ministros, embajadores y hasta secretarios del despacho de la
Gobernación. La justificación que esgrimen los que defienden esta idea es que
levantar estas inhabilidades permitiría que gente de un mayor perfil llegara al
Congreso. Varios políticos consultados por La Silla dicen que eso es cierto y
que esa inhabilidad no tiene mucho sentido.
Pero en la práctica,
en el Gobierno se ha comenzado a ‘barajar’ esa idea para complacer a Germán Vargas Lleras. Como contó La Silla, Vargas
Lleras podría ser el candidato ideal de Santos para darle la pelea a Uribe en
los medios encabezando una lista de Cambio Radical al Senado pero al Ministro
de Vivienda le da pereza volver al Senado y perderse la oportunidad de entregar
las 100 mil casas gratis, cuyos contratos de construcción hasta ahora se están
firmando.
La otra idea que se
está discutiendo en los pasillos es acabar con la circunscripción nacional para
el Senado y volver a la idea de que los senadores sean elegidos como lo son los
representantes a la Cámara, es decir, por departamento.
De ser aprobada esta
idea, sería letal para Uribe porque una lista encabezada por él solo podría
arrasar en un departamento, que seguramente él escogería que fuera Antioquia.
Esto limitaría drásticamente sus posibilidades de obtener un número de curules
suficiente para tener capacidad de veto a iniciativas de Santos en el Congreso.
Pero más allá del
miedo electoral que parece tenerle el gobierno de Santos a Uribe, esta
iniciativa tiene muchos problemas. El principal es que acabaría con los
partidos más pequeños. La circunscripción nacional para el Senado se creó en la
Constitución del 91 para garantizar que partidos pequeños –pero con figuras de
prestigio nacional como era la AD-M19- pudieran existir.
El argumento para
proponer esto es que la circunscripción nacional ha encarecido demasiado la
política pues ahora todos los políticos tienen que pautar en televisión o en
medios nacionales para conservar su curul.
Pero si se acabara la
circunscripción nacional el senador Jorge Enrique Robledo, por ejemplo, no llegaría al Senado
suponiendo que se replicaran todas las demás condiciones de las pasadas
elecciones. El senador del Polo –que en todas las mediciones aparece entre los
más admirados-ganó con 165.509
votos, pero en el lugar donde sacó más votos fue en Bogotá con 52.301. Con
circunscripción departamental, una persona como él podría quedarse por fuera
porque no tendría la posibilidad de sumar votos en diferentes sitios del país.
“Si aprueban la
circunscripción departamental se acabaría la proporcionalidad entre los
departamentos pequeños y los grandes. Un voto en Vaupés equivale a un voto en
Medellín y Cali. Sería un retroceso de un tamaño gigantesco porque además
acaban con los partidos pequeños que así no tendrían cómo sumar votos en
diferentes ciudades”, dijo a La Silla el senador verde John Sudarsky, una de las personas que más sabe de
reforma política en el Congreso.
La tercera propuesta
que se ha pensado, y que es una de las más desesperadas, es garantizarles a
todos los expresidentes de la República un asiento permanente en el Senado. El
argumento es que así funcionaba en Chile (no dicen que fue una medida hecha a
la medida y por petición expresa de Pinochet). Esta propuesta supuestamente
“calmaría” a Uribe y le ahorraría la campaña de desprestigio en contra de
Santos.
Una cuarta, que ha
venido más desde algunos congresistas, es permitir que los partidos puedan
avalar un número de candidatos superior al de las curules que tiene cada
circunscripción. Esto ayudaría a recoger más gente que podría terminar en la
lista de Uribe simplemente porque no ‘cupo’ entre los avalados por los
partidos.
Los riesgos
Conseguir suficiente
apoyo político para cualquiera de estas iniciativas no va a ser fácil porque
nada genera más interés entre los congresistas que las reformas políticas y lo
que le sirve a un partido no le sirve a otro.
La ley ‘chupeta’, por
ejemplo, que es las más fácil de vender pues ningún congresista quisiera en
principio inhabilitarse para ocupar otros cargos podría no contar con apoyo en
partidos grandes como el Liberal y el Conservador. A ambos partidos,
sobre todo a los rojos, no les conviene que se apruebe una medida que le
insuflaría oxígeno a partidos como Cambio Radical y el Partido Verde que están
agonizando.
Si se aprueba esta iniciativa
y Germán Vargas Lleras y Lucho Garzón encabezan las
listas de sus respectivos partidos es posible que consigan pasar el nuevo
umbral electoral. Pero si no se aprueba y no se lanzan, entonces es más
factible que varios senadores de esos partidos migren hacia el Partido Liberal
para evitar quemarse. Por eso, conseguir el respaldo de la segunda bancada más
grande del Senado para este propósito no será fácil.
Lo de la
circunscripción departamental encontrará enemigos entre los congresistas de los
departamentos que hoy están ‘sobrerrepresentados’ en el Congreso como son
Nariño, Santander, Atlántico y Córdoba. Así haya ley de bancadas, estos
senadores harán lobby para que se vote en contra esta iniciativa que va
claramente en contra de sus intereses.
“Todas las propuesta
suenan lógicas y pueden generar consenso. Pero por el solo hecho de presentar
una reforma política surgirán dos temas que dividen a todo el mundo: la
disminución del umbral y el transfuguismo. Por eso al Gobierno no le conviene
hacerlo”, dijo a la Silla un senador de la Unidad Nacional.
A los liberales les
conviene, por ejemplo, el transfuguismo, que permitiría que senadores y
representantes puedan cambiarse de partido para las próximas elecciones sin que
tengan que renunciar un año antes a su partido actual. Si esto se aprueba,
varios del Partido Verde, de Cambio Radical y del Pin terminarían en las
huestes rojas. El problema para el Gobierno -y por lo cual se opone
frontalmente- es que varios del Partido de la U, del Conservador, del Pin y
algunos de Cambio Radical podrían terminar en el Centro Democrático de Uribe.
La otra propuesta es
la disminución del umbral, que hoy subirá del 2 al 3 por ciento del total de
votos para la respectiva cámara, que se calcula podría oscilar alrededor de los
500 mil votos. Este nuevo umbral preocupa mucho a los partidos pequeños
como el Mira, el Polo, y los Verdes, que corren el riesgo de desaparecer.
El vocero político del
Partido Verde Alfonso Prada, por ejemplo, lleva ya semanas abogando
por una reforma que impida que entre en vigencia este nuevo umbral. Sin
embargo, sus solicitudes caerán en oídos sordos de los partidos grandes, a
quienes les conviene que desaparezcan.
Así las cosas, el
miedo a Uribe podría terminar no solo engendrando una reforma política que
termine reventando la coalición de la Unidad Nacional sino que, de nuevo, se
estarían cambiando las reglas de juego electoral días antes de las elecciones.

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