Poema de Luz María Correal
18 de enero de 2012 a la(s) 1:16
Mujer de silencios y dolores milenarios, caminas
sigilosa y temerosa de un bárbaro invasor de tus entrañas.
Mujer fértil; campesina, indígena, labriega,
Mujer de tierra, pan y vida; segaron tu siembra, tu cosecha, robaron tus
saberes, violaron tus íntimos rincones, y desvalida marchaste a otros lares.
Mujer obrera, cuidadora de hogares y de vida. Mujeres de
múltiples fatigas y jornadas el tiempo se niega a concederte solaz para tus
sueños y ambiciones.
Mujer vendedora informal, que a sol y agua, te empeñas en
trabajar y no consigues un mínimo jornal con que calmar la sed y el hambre de
tus hijos.
Mujer intelectual,
trabajadora… Te duele que la historia y las letras no consignen el duro
trajinar de tus hermanas.
Mujer,
madre, esposa, compañera; solidaria, leal, paciente y abnegada, cuánta sed de
amor habrás calmado olvidando tu vida, tus pasiones, renunciando a tus íntimos
anhelos.
Mujer niña,
adolescente, adulta; contemplas con crudeza el arduo caminar de otras mujeres
confiando en que la suerte cambie y sea del pasado tanta ruina.
Mujer, siempre
recuerda, que desde otros tiempos valientes compañeras han luchado porque
sea nuestra patria tierra de hombres y mujeres libres.
Muchas otras, artistas, escritoras, plasmaron en sus obras con aire
rebelde e incendiario una nueva cultura, otra vida.
Mujeres de
fuerza, solidarias, desbrozaron la senda que hoy andamos tejieron de hilos
finos, el nuevo traje hoy lucimos, libres de
culpas y temores.
Mujer, que
luchas con denuedo, desecha los dioses que te oprimen, despliega tus saberes,
exige con firmeza tus derechos. No permitas que acallen vuestros gritos.
Atrévete a ser feliz y libre, reta al mundo, al miedo, a los demonios.
No dejes que otros hablen y decidan por tu vida, sé tu misma.
Mujer, libera con tu fuerza interior esas cadenas y entonces
indómita y bravía, un mundo nuevo a construir será nuestra tarea.
Mujeres que hoy reclaman un lugar y espacios más visibles lograrán lo que
ayer no era plausible, y adalides de una causa noble y justa lograrán nuevas
conquistas.
Y luego entonaremos jubilosas las consignas que hoy exige la
dura realidad que oprime a otros. Diremos con orgullo: Estoy viviendo,
camino de la mano con mi hermano, sonrío con confianza y sin tristeza, empeño
con pasión y con coraje un nuevo amanecer en nuestra tierra.
Mujer el
mundo es nuestro, te invito a batallar sin más reparos.
Luz María Correal Pérez

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